
En la actualidad se generan en el Distrito Federal alrededor de 4,000 a 5,000 toneladas diarias de desechos de la construcción y demolición. De éstos, el 30 % ocupan lugar dentro de los rellenos sanitarios, colaborando a su saturación y lo que resulta peor el 70 % restante se tira en barrancas, lechos de ríos, canales, caminos vecinales, etc., provocando un impacto negativo, como es: la contaminación del suelo, aire y los mantos acuíferos. La invasión y destrucción de zonas de conservación han favorecido los asentamientos irregulares que deterioran la zona urbana con el consiguiente aumento en el gasto público.
Por otro lado, la explotación indiscriminada de los materiales pétreos también trae consigo otro impacto ambiental negativo, afectando seriamente a los ecosistemas regionales, devastación en los entes naturales, erosión y en general, deterioro del medio ambiente.
Aunado a lo anterior, los materiales pétreos se están agotando y es necesario traerlos de lugares cada vez más lejanos, con el consiguiente aumento en los costos de los acarreos y la contaminación generada por los vehículos.
Por tal motivo, el empleo de materiales reciclados, reduce los problemas ecológicos mencionados, además de las ventajas que el menor costo de éstos productos proporciona.